Mi año 2005 terminó con la convicción de que yo iba a tomarme un año no para aclararme acerca de mis gustos y mi vocación, sino para estudiar idiomas, que es una de mis mayores prioridades. Es por ello que no viví lo estresante que fue la PSU para mis compañeros, mucho menos la etapa de postulaciones.
El verano transcurrió en calma y comencé las averiguaciones para comenzar a estudiar inglés y alemán. Sin embargo, al encontrar las opciones que existían, me di cuenta de que el aprender una lengua en Temuco es muy costoso y no existen muchas posibilidades buenas.
Tras este análisis y junto a la ayuda de Francisco, quien entonces era mi pololo, decidí entrar a la universidad. Mi opción más clara y definitiva terminó siendo la Universidad Mayor de Temuco. Me matriculé un día miércoles y las clases empezaban el lunes de la semana siguiente, día en el que no asistí, porque estaba en Santiago en el concierto de Oasis.
Marzo comenzó para mí un día martes, en el que me encontré por suerte con Martín Gutiérrez en la entrada, quien era compañero mío en el colegio. Él me llevó a un grupo que supuse que serían mis nuevos compañeros. Con la simpleza que me caracteriza, sólo llegué y les dije: “Hola, ¿ustedes son de periodismo?”, a lo que me respondieron que sí. Ese fue mi primer acercamiento al ambiente universitario.
De a poco fui conociendo a los chicos que estarían en mi clase, haciéndome la idea de que pasaría con ellos los próximos 5 años. Al ir conversando con ellos, me concentraba pensando qué pensarían ellos de mí y con quiénes tendría mayor o menos afinidad.
A medida que pasaban los meses y se iniciaron las actividades académicas, al ir formando los grupos me di cuenta con quiénes prefería trabajar, con quiénes formaba un buen equipo. Con el paso del tiempo, se empezó a hacer costumbre el formar grupo con Andrés Ochoa, con Daniela Romero, Valeria Peñailillo, Iván Fredes o Gerardo Campos; sin embargo esto sólo ocurrió durante el primer semestre, puesto que algunos de ellos se quedaron estancados con algunos ramos.
Al término del primer semestre, ya se habían definido claramente dos grandes grupos en el curso, cuestión que en mi opinión es completamente normal, ya que los personajes que conforman nuestro curso son algunas muy similares entre sí, mientras que otras pueden poseer diferencias abismantes.
En mi caso, me di cuenta de que encontré gente increíble en este nuevo mundo que es la universidad. Por ejemplo, descubrí en Andrés Ochoa un amigo en quien confiar y con quien poder tanto estudiar como “echar la talla” en cualquier momento, así como un apoyo cuando tanto él como o presentamos dificultades en algún ramo. También encontré en Valeria a una amiga más, un apoyo cuando me invadía un, en mí, extraño sentimiento de tristeza y una partner para las risas y los típicos descargos contra los profesores en esos momentos de ira.
Demasiado pronto llegó el segundo semestre y con ellos, la segunda etapa del año que empezaba a terminarse. Los lazos comenzaron a hacerse más fuertes entre nosotros y el estrés académico también. Nos unimos más, sobre todo realizando trabajos, ayudándonos a superar nuestros problemas, siempre encontrando alguna ventana que nos permitiera en invierno irnos a cantar al casino o en verano sentarnos bajo un quitasol a charlar de la vida. Esto último no sólo con nuestros compañeros, sino con los alumnos de segundo, que el día del mechoneo tan lejanos nos parecieron. Las mañanas o las tardes pasaban volando entre eternas conversaciones que se daban, siendo generalmente las aventuras universitarias relacionadas con estudio y fiestas los temas más recurrentes. Fue así como no sólo aprendí a convivir más con mis compañeros de curso, sino a llevarme mejor con gente que no veo tan seguido, como Nacho Bondis, Damaris y Ricardo, la Feñita y Rata, Maca, Mona, Cristian, Coni, J.P y muchos más, de quienes siempre recibí muy buena disposición para ayudarme cuando lo necesitaba y en quienes me concentré muchas veces para robarme algunas sonrisas que les aliviaran las eternas jornadas de trabajo.
Así, viviendo cada día al máximo y trabajando muchísimo para cumplir con las exigencias de la carrera, se pasó nuestro primero año, mi primer año.
Todo ocurrió de manera precipitada a mi parecer, desde el momento en el que me matriculé hasta que estoy escribiendo este texto, ya con meses de experiencia ganada tanto en el ámbito académico como en el vivencial. Todas las dificultades que he tenido que superar para seguir adelante con el cumplimiento de mi sueño de ser comunicadora me han hecho crecer, me han hecho enfrentar la vida con más energía que de costumbre, si es posible. Me he dado cuenta, sobre todo, que no se saca nada con preocuparse, sino que hay que ocuparse. Tomar el poder de la vida, porque nada ocurrirá si nosotros mismos no lo queremos.
Este año ha sido mejor que muchos otros que he tenido. Tengo que reconocer, eso sí, que nada de lo que he logrado este año habría sido posible sin el apoyo de mis compañeros de la U y mis amigas del colegio, con quienes no he tenido tanto tiempo para estar, pero siempre se mantuvieron ahí.
Ha sido un año lleno de satisfacciones, porque sobre todo me sorprendí a mí misma. Me he redescubierto y me he dado cuenta de que puedo lograr que la gente me valore, acepte y quiera por lo que soy simplemente, he aprendido a ser más segura de mí misma, a superar las trancas que yo misma me podía, porque sin darme cuenta, era yo quien me ponía obstáculos para lograr mis trabajos.
También me ha servido este período para superar los prejuicios que yo tenía de algunas personas de mi curso, con las que logré mejorar las relaciones que antes simplemente no existían. He aprendido a ver lo mejor de cada uno para sacarle provecho y así lograr formar equipos de trabajo que funcionen bien.
En el fondo, ha sido un año vertiginoso, en el que cada día se pasó volando y que ya empezamos a despedir. Simplemente espero que el próximo año sea aún mejor, con más desafíos a superar y con muchas sorpresas, tal como lo fue este. Y sé que no me equivoco.
2006: satisfacciones y logros
lunes, diciembre 11, 2006 |
Publicadas por
Coliflor
a la/s
6:55 p. m.
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1 comentarios:
Paulina, me encanta que este año hayas descubierto que solo alcanzamos aquello que queremos y nos prponemos.. el cambio SIEMPRE viene desde adentro. ¿felicitaciones por tu crecimiento ! nos vemos pronto.
carola espinoza
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