Lunes... su cabeza apoyada en la ventana del bus mirando el atardecer. Unas dos horas después, las primeras señales de Temuco llamaron su atención: no quedaba mucho para llegar. Atravesando las mismas calles de siempre, pensaba en lo que la esperaba y sonreía para sí, aunque ello no le impedía estar nerviosa. ¿Qué pasaría cuando volviera a verlo? ¿Reaccionaría con un abrazo y un beso, como ella esperaba que lo hiciera? Quizás todo lo que pasó en aquella ciudad le habría servido para darse cuenta de que no le gustaba tanto como él pensaba. Pero pensando todo ello y a pesar de que se tuvo que volver de Pucón antes que todos, estaba muy feliz de estar de vuelta.
Tambaleándose ligeramente a la entrada del Terminal, el vehículo llegó a su destino. Bajó apenas se detuvo y casi no miró al Terminal: ¿Y si no estaba? Buscó su mochila, se la echó al hombro y fue lentamente hacia la salida. Y ahí estaba, esperándola con una sonrisa, esa sonrisa que tanto ansiaba ver desde el día de la despedida.
Él la vio bajar en el bus y sintió que podían haber dos opciones: que sus peores temores se hicieran realidad y su actitud fuera indiferente. O que todo lo que vivieron, el caminar juntos, el haber podido ser testigo de todos sus gestos de mujercita que le llenaron el corazón de nuevo y trajeron felicidad y alegría a sus días, el haberla escuchado decir de sus propios labios que lo quería, sí, ¡que lo quería a él! Y haberla besado en aquella oscura esquina antes de despedirse, se repetiría en los días que seguían a este esperado reencuentro.
Y entonces la vio, con esa mochila que parecía llevarla a ella. Se acercaba, con esa sonrisa tan linda que él esperó ver desde su regreso a Temuco.
No fueron necesarias las palabras. Ella soltó el bolso y simplemente se dejó rodear por sus brazos. Y un beso. Y más abrazos. La gente a su alrededor no podía hacer más que sonreír al verlos, se convirtieron en uno mientras duró ese abrazo.
Sólo risa y miradas, las palabras no servirían para expresar lo que estaban sintiendo, más que decir “te extraño”.
Caminaron de la mano al auto, hablando y riendo de todo. Al librarse de la mochila en el asiento trasero, al fin se abrazaron sin ninguna otra preocupación, más que la de sentir que por fin volvían estar juntos. Y la de decirse que se querían. ¿Qué otra cosa podría significar todo aquello? El sentir que se estremece el cuerpo, la necesidad de un abrazo, la necesidad de ver los ojos del otro y mirarse siempre como si fuera la primera vez que lo hacen, sentir que el corazón se hincha cada vez que se piensa el otro. Y es una de las sensaciones más lindas que hay.
Una vez adentro del auto, conversaron. Se contaron todo lo que había pasado mientras no estuvieron juntos. Hasta llegar a la casa, cuando al detenerse, se dieron un beso más. Y serían muchos más.



6 comentarios:
k bueno es descubrir emociones.....sinseramente espero que el amor de uds dos cresca por siempre. Sean muy fuertes, esta historia recien comienza...estoy muy feliz por uds dos.....que dios nunca suelte tu manito.....que todo se llene de amor...lo deceeo de todo corazón. tengo ganas que seas feliz creo k una parte de mi se siente identificada con su linda relación.
Gracias por escribir esa historia tan personal..y gracias, mil gracias por permitir que una cabra de Concepción que es tan elitista, en el amplio sentido de la palabra, pueda vislumbrar la belleza de un sentimiento k está naciendo...estaras en mis oraciones siempre,,,te lo prometo..chao Marisel
Ke lindooo pau
!
:D
me encantooooo
ke hermosa tu historiaa
un besooo!
eres la mas lindaaaa, me llamaste hace un ratito, yo estaba durmiendo, para decirme que fuera a tu casa a almorzar. ¿Como te iba a decir que no? Si estabas tan feliz y como si anoche no te hubieras acostado a las 6am ajajjaja
Linda mi amoooor! te amooo
me encanta leer todo lo que escribes, es tan bonito, recorrer esos momentos una y otra vez.
TE AMO !
y nos veos en un ratito mas mi paaaaaaaaaaaaaau
UNA HISTORIA SIMPLE….y simplificada.
Hace varios años atrás, dos jóvenes se conocieron en una discoteca en una fiesta mechona de la USS, ambos eran cabros más flacuchos que ahora, y con menos historias en el cuerpo y en la mente. Ella era una niña con ganas de beberse hasta el agua del florero como se dice, y él era un niño dulce que estaba dejando atrás el carrete del Instituto de Humanidades, para conocer a las minitas universitarias que se le vendrían en los años futuros. Entre ellos no paso nada es anoche, a lo más bailaron unos temas entre los tres, porque él estaba con un amigo del colegio, con el cual hasta compartirían también, aventuras en la universidad. Ella bailó como una cabra loca todo el rato igual se había tomado unos copetes, con sus compañeros afuera del local, por que no tenía ni uno para tomarse algo en la barra; y casi ni lo miraba. Él bailaba suavemente y la miraba, pero solo a momentos. En el transcurso de sus carreras se encontraron en los pasillos de la universidad un montón de veces. Ella le saludaba con una sonrisa PEP de oreja a oreja, él también le respondía con la misma sonrisa. Eso fue su estadía de compañeros de universidad, sólo saludos en los pasillos y con cueva algún comentario interno por parte de ella que se remitía básicamente a un “que esta weno ese mino”, pero nada más. A ella, que a todo esto se llama Marisel le parecía muy piola ese cabro delgado de sonrisa tierna y de holas!!! pasajeros, era como esa gente que no clasifica en los MTV y tu le dices next, para ella el next era porque le parecía muy piola el cabro. A el …que a todo esto se llama Omar, le parecía que esta joven alegre y siempre con cara de loca, era de lo más curahuilla y mala junta que podía existir, aunque en el fondo le agradara. Alguna vez la Marisel lo acosó en algún bar de la U, pero paso piola porque ambos tenían pareja, y de esas parejas estables. Paso el tiempo Marisel egreso de la U, y ya nunca más lo vería en los pasillos y menos en alguna picada de la U, a las que Omar no iba porque era un chico de bajo perfil; y después de egresar de la U se entrego e a trabajar un poco y a tratar de madurar, aunque fuera un poco también. Pasaron unos efectos cibernético y casualmente Omar se encontró con la Marisel, el la invitaba a bailar y la persuadía con mucha música y baile. Desde ahí no se han separado y están juntos…….. Ese sentimiento antes de despertar se tomo su tiempo, ambos tuvieron sus historias, ambos vivieron sabiendo que el otro existía…. pero ahora por fin están juntos, al fin se descubrieron.
esta es mi histora con mi amor..chau
perdona..ocupe toda la página
ya chau
mariselpitufa@hotmail.com
paulina de casualidad llegue, y son de esas casualidades que gustan, de verdad me gusto lo que escribiste; lo encuentro genial y espero que continue luego.
un abrazo y animo con la parte seguiente de la historia
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